domingo, 15 de julio de 2012

De la publicidad y la manipulación mediática


Navegando por el ciberespacio me topé con publicidad vintage, anuncios que fueron difundidos aceptados, aprobados y pagados, todos ellos con horripilantes mensajes que no dudaríamos en desaprobar el día de hoy, pero en sus día fueron excelentes técnicas de mercadeo. Nos hace preguntar, ¿nosotros creamos a los medios o los medios nos forman a su conveniencia?
¿Somos victimas de una inmensa manipulación? Sentimos como sentimos, vivimos como vivimos, comemos lo que comemos por que alguna vez lo vimos. Imaginamos la vida, el amor, la felicidad de manera tan diferente a tantas otras culturas y me hace preguntarme, hasta que punto esa felicidad, esa vida, ese amor son verdaderos.
Será posible que solo a la luz de los años, después de que el daño esté hecho que podremos por fin vislumbrar el error en que hemos caído y ver que nada de esto es real, que debimos haber pensado, haber gritado, haber amado, sin una pantalla de por medio, sin que alguien nos dijera que debíamos hacerlo, y como.
Estaremos viviendo nuestra vida en el mito de la caverna y confiamos en que eso que se posa ante nuestros ojos es real, y olvidamos que había una vida antes que eso y que la mayor parte de lo que hacemos no tiene sentido alguno si lo sacamos de esa pantalla.
Ese político, ese barco, esa guerra, ese mensaje, todo eso que esta pasando ahí donde no lo vemos deja de existir se vuelve difuso, confuso, difícil de ubicar, de imaginar incluso.
¿Quien proyecta las imágenes? ¿Que reacción se espera de mi? ¿Por que esa reacción y no otra? Cuando lleguemos a cuestionar estas cosas, entonces ese telón caerá y nos toparemos con que en la guerra no hay buenos y malos, hay seres humanos. Todos somos humanos que hemos olvidado nuestra naturaleza y deambulamos desorientados, esperando instrucciones para una vida que es solo nuestra.














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